Watch Dogs 2 va a por los millennials

Que el primer Watch Dogs le salió bastante rana a Ubisoft es una percepción muy arraigada entre la afición. La productora gala puede alegar que los 10 millones de copias que vendió son de auténtico pelotazo, y lo cierto es que así fue a nivel económico. Dio pasta para forrar de oro el despacho de su CEO, Yves Guillemot. Este éxito, sin embargo, tuvo más que ver con la monstruosa campaña de marketing que tuvo detrás y, sobre todo, con el hecho de salir en un momento muy propicio, para unas consolas recién salidas al mercado con muy poco catálogo donde elegir y el respaldo de unas versiones para la generación anterior, ya un poco crepuscular pero aún no moribunda. Vendió, sí, pero no consiguió convencer al público y desde luego fracasó estrepitosamente en sus pretensiones de iniciar una gran franquicia con el tirón de Assassin’s Creed.

Ahora que la compañía le ha dado un año sabático a los asesinos para lamerse las heridas provocadas por el fallido lanzamiento de Unity y un Assassin’s Creed Syndicate que “sí pero no”, es el momento de darle una nueva oportunidad a Watch Dogs, que saldrá al mercado para PC, PS4 y Xbox One el 15 de noviembre. Será una propuesta muy distinta, que cambiará el lluvioso Chicago por un San Francisco lleno de grafitis, currantes de clase media y malísimas megacorporaciones, y también de protagonista. Aiden Pierce da paso a Marcus Holloway, que en principio se antoja bastante Poochie, un hacker con unas pintas que son una mezcla imposible de pandillero y empollón, que supongo que es como se imaginan los señores mayores a la gente que hay detrás de grupos hacktivistas como Anonymous.

Algo de eso habrá en la historia, pero en lugar de Anonymous el grupo se llamará DedSec y su “lucha contra el sistema” no se llevará a cabo publicando memes en Twitter sino llevando a cabo por la ciudad diversas acciones que podrían calificarse de terrorismo si no fuera porque ellos son los buenos de la película. Habrá tiros, explosiones y las habilidades de Marcus permitirán piratear diversos dispositivos de la ciudad como cámaras de seguridad o cajeros, conducir coches a distancia e incluso pilotar drones. Como es un personaje más joven y atlético también se han permitido introducir un componente de parkour, un claro intento de atraer al público de Assassin’s Creed para que puedan seguir saltando por tejados y haciendo el cabra este año, que no tendrán su hasta ahora acostumbrada entrega anual.

No sé si Watch Dogs 2 conseguirá ganarse una base de fans dirigiéndose tan claramente a los chavales de la generación YouTube y las redes sociales, pero lo visto hasta ahora revela suficientes novedades y mejoras como para que valga la pena darle una oportunidad. Por divertido, claro, porque otra cosa es que los grandes conceptos de “rebelión contra las grandes corporaciones” y “el control del Gran Hermano sobre los ciudadanos” que el departamento de marketing de Ubisoft nos intenta vender vayan a llegar a algún lado, una jugada que no le salió nada bien a una primera entrega que cometió el error de tomarse demasiado en serio a sí misma.

Como es habitual, Watch Dogs 2 saldrá al mercado en varias ediciones distintas, pero en esta ocasión la cosa se le ha ido tanto de las manos a Ubisoft que ha tenido que publicar una tabla para explicar qué contienen exactamente cada una de las seis versiones que llegarán a las tiendas, con precios que oscilarán entre los 60 euros de la caja básica hasta los 140 euros que costará una edición que llevará un ¡robot controlable por aplicación móvil! Habrá, por supuesto, otras cuatro opciones intermedias que llevarán, según el caso, pase de temporada, litografías, una estatua, un libro de arte y una gorra.

Iván Rosique González
Santomera, Murcia (1985). Licenciado en Periodismo por la Universidad Católica de Murcia. Se incorporó a 'La Verdad' en 2009. Es redactor. Anteriormente en Meristation, Hardgame2 y PSMotion. Un día su padre se presentó en casa con una Atari y desde entonces perdió un hijo. A veces sueña que SEGA todavía hace consolas y al despertar llora con amargura.
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