“Tu madre huele como el coche de tu primo”

Una de las cosas que siempre salen cuando los abuelos cebolletas de los videojuegos nos ponemos a acordarnos del legendario Monkey Island es lo de los duelos de insultos. En cierto momento el juego te obliga a enfrentarte a unos piratas que te cortan el paso y, ante la imposibilidad e improcedencia de implementar un sistema de combate en una aventura gráfica, LucasArts sacó de la manga la brillante idea de convertir estas peleas en batallas dialécticas.

25 años después, a un grupo de desarrolladores se les ocurrió rescatar la idea durante la celebración de una Game Jam y crear un pequeño juego basado en ella. Tras obtener cierto reconocimiento con ese experimento embrionario (disponible gratuitamente desde aquí), ahora llega a PC y móviles una versión comercial completa.

El que se pica ajos come

Oh… Sir!! The Insult Simulator se presenta con una estructura similar a la de un juego de lucha. Dos oponentes se enfrentan, con sus correspondientes barras de vida, sobre un escenario que ofrece cierto contexto de conflicto. Por ejemplo, uno de los personajes se encuentra con que el otro está ocupando su asiento en un tren o entra en una pajarería para quejarse al vendedor de que el loro que le ha vendido se le ha muerto. Pero esto no es Street Fighter y estas situaciones acaloradas no se resuelven a tortas, sino intercambiando elaborados improperios.

La mecánica de insultos es extremadamente sencilla. En medio de los dos personajes aparece un listado aleatorio de expresiones que hay que seleccionar, por turnos, para construir una frase. El primer objetivo es, por supuesto, que la frase tenga sentido. En segundo lugar, el insulto resultante le hará al oponente más o menos daño según su longitud y si toca alguno de los puntos débiles del personaje. Hay algunos a los que les hace más “pupa” que te metas con su vestimenta y a otros que te metas con su familia.

Este sistema es muy accesible y divertido, pero al mismo tiempo lo encuentro demasiado rígido y dependiente del azar. El arte de insultar es bello porque es un acto orgánico y Oh… Sir!! lo presenta como una especie de dominó donde importa más que te toquen fichas buenas que tu habilidad para usarlas. A veces hay suerte y se crean frases bastante graciosas. En otros casos, sin embargo, el resultado son insultos absurdos sin demasiado sentido, como “tu hermana le ganó a tu profe de matemáticas y además huele como tu sombrero”.

Aunque está diseñado para partidas breves, el juego incorpora un “modo torneo” que culmina con un jefe final sorpresa bastante hilarante. Una vez destapada la sorpresa, se disfruta más en pequeñas partidas esporádicas de 10 minutos, a ser posible en compañía, ya sea local o a través del multijugador online.

Veredicto

Oh… Sir!! The Insult Simulator es un juego liviano y agradable que resulta muy simpático gracias a su tono humorístico y su acertado estilo gráfico. Su bajo precio (2 euros) hace que sus carencias molesten menos y el hecho de que esté en inglés le aporta incluso cierto valor didáctico como herramienta para practicar la construcción de oraciones. Pero, como también refleja su bajo precio, es una experiencia bastante limitada que envejece pronto. Por este motivo, quizá la versión para móviles sea más recomendable para darle un uso más casual en forma de micropartidas de parada de autobús.

El soporte postlanzamiento de los desarrolladores también tendrá mucho que decir acerca del atractivo del juego a largo plazo. Recientemente se ha añadido al protagonista de Serious Sam como personaje invitado y, si esta política se mantiene, es posible que Vile Monarch consiga renovar el interés de los jugadores cada cierto tiempo a base de ampliaciones gratuitas. Es una estupenda manera de animar al público a volver cada cierto tiempo. No le vendría nada mal tampoco ampliar el léxico con nuevas expresiones para evitar que los insultos se hagan repetitivos.

Iván Rosique González
Santomera, Murcia (1985). Licenciado en Periodismo por la Universidad Católica de Murcia. Se incorporó a 'La Verdad' en 2009. Es redactor. Anteriormente en Meristation, Hardgame2 y PSMotion. Un día su padre se presentó en casa con una Atari y desde entonces perdió un hijo. A veces sueña que SEGA todavía hace consolas y al despertar llora con amargura.
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