Para ser capitán hay que mojarse

Una de las mejores cosas que ha traído la explosión indie ha sido la recuperación y actualización de viejos géneros que habían caído en desuso. Pero hay algo aún mejor y es cuando la creatividad desbocada de los pequeños estudios desemboca en el nacimiento de géneros nuevos. Es el caso de FTL: Faster Than Light, un popurrí de inspiraciones con sabor propio al que ya le empiezan

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