Para ser capitán hay que mojarse

Una de las mejores cosas que ha traído la explosión indie ha sido la recuperación y actualización de viejos géneros que habían caído en desuso. Pero hay algo aún mejor y es cuando la creatividad desbocada de los pequeños estudios desemboca en el nacimiento de géneros nuevos. Es el caso de FTL: Faster Than Light, un popurrí de inspiraciones con sabor propio al que ya le empiezan

“Tu madre huele como el coche de tu primo”

Una de las cosas que siempre salen cuando los abuelos cebolletas de los videojuegos nos ponemos a acordarnos del legendario Monkey Island es lo de los duelos de insultos. En cierto momento el juego te obliga a enfrentarte a unos piratas que te cortan el paso y, ante la imposibilidad e improcedencia de implementar un sistema de combate en una aventura gráfica, LucasArts sacó de

Dos botones para morir de epilepsia

El mando de la Atari 2600 llevaba una palanca y un botón. El de la Atari 7800 llevaba una palanca y dos botones. Más tarde llegó la NES y, aparte de los dos botones de acción, añadió el select y el start. La Mega Drive sumó un tercer botón, mientras que su competencia, la Super Nintendo, añadió un cuarto en el frontal y dos más

La rebelión de las máquinas

Puede que a los más jovenzuelos les sorprenda, pero antes de ser domesticado por las concesiones en pos de la accesibilidad (y comerciabilidad), el género de los shooters en primera persona era un territorio indómito no apto para cobardes. Antes de que el éxito de Call of Duty y Halo convirtieran en convenciones sacrilegios la regeneración de vida automática, la asistencia de apuntado y los

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