En diciembre de 1994 se puso a la venta la primera PlayStation. Ironías del destino, la primera consola de Sony fue el resultado de la ruptura de un acuerdo con Nintendo y lo que en principio iba a ser un proyecto conjunto acabó convirtiéndose en un monstruo que acabaría acelerando la caída de Sega y relegando a la casa de Mario a la segunda posición